EL AGUA: ENTRE LA DEMANDA Y LA ESCASEZ

CON CHANFLE

La semana pasada se celebró el Día Mundial del Agua. El panorama en México es en extremo preocupante. Algunos datos son:

En febrero de 2012 se declaró al acceso al agua como un derecho humano. Se estableció en un artículo transitorio que se debía crear una ley nacional para materializar esas garantías. No se ha aprobado ninguna iniciativa en cinco años.

La geografía del país ayuda poco: el agua se concentra en el sureste, en donde vive un 25% de la población, el resto es una zona semidesértica, catalogada como de baja disponibilidad de agua.

Al menos nueve millones de mexicanos carecían de agua potable en 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En promedio los mexicanos consumen unos 360 litros de agua al día. Entretanto, aproximadamente entre un 30% y un 50% del agua para abastecimiento público es desperdiciada en fugas lo que agrava el problema aún más.

El número de mantos acuíferos sobreexplotados se ha triplicado desde los años ochenta.

Cerca del 81% se utiliza en el sector agrícola (un 76.7%) e industrial (un 4.2%), según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Esa proporción es superior a la del resto del mundo (cerca de un 70%) y suele utilizarse una calidad que idealmente podría aprovecharse para uso humano primero y reutilizarse como agua de riego después.

El resto de los recursos hídricos se administra para dar abasto a las ciudades, en las que viven más de 68 millones de personas. Para cubrir esa necesidad sin afectar el medio ambiente la gestión eficiente es crucial, pero las el manejo es deficiente porque no considera aspectos tan básicos como el ciclo del agua.

En México el tratamiento y el monitoreo del agua son muy deficientes, no se considera tratar virus o parásitos, desde el punto de vista microbiológico no se tiene dominada la situación, los metales tampoco se monitorean de manera regular solo en casos de emergencia. Debido a esto, las posibilidades de reutilizar el agua disminuyen y cuando se hace supone mayores riesgos a la salud. El reto crece mientras que la demanda aumenta.

El Valle de México es el perfecto ecocidio, pues se hunde en arenas movedizas y depende en un 70% de aguas subterráneas sobreexplotadas y cada vez más profundas (hasta 500 metros en el subsuelo); solo extrae un 1% de los 35 ríos que desembocaban en la ciudad y que están entubados o contaminados, y tiene que importar un 30% de su suministro de los sistemas Lerma y Cutzamala (este último está a más de 120 kilómetros).

Frente a ese panorama desolador la Academia de Ingeniería de México acaba de publicar el estudio Los retos y las oportunidades de la ingeniería en la gestión del agua en México. En sí, determina tres aspectos en los que es indispensable actuar en el corto plazo:

  1. Combatir la escasez. Significa llevar a cabo medidas a nivel de cada cuenca mediante programas de gestión integrada. Para hacerlo hay que reforestar la parte alta de las cuencas de los ríos y generar mapas de riesgo, con las zonas más áridas o las más propensas a sufrir inundaciones para evitar futuras catástrofes naturales. También hay que tomar acciones dedicadas al fomento de recarga de acuíferos, aplicar la Ley para evitar los pozos clandestinos y mejorar la eficiencia de las unidades de riego y los organismos encargados de la administración del agua potable y el saneamiento.
  2. Luchar contra la contaminación. Las principales fuentes de contaminación proceden de la basura de los sistemas de alcantarillado y de los vertidos a los ríos procedentes de las industrias. En este punto los expertos señalan que es necesario mejorar el tratamiento de estas aguas, fomentar la reutilización de las aguas tratadas, así como orientar el reordenamiento de las ciudades hacia zonas en las que exista disponibilidad de agua para evitar el agotamiento y contaminación de los acuíferos.
  3. Innovación en la gestión. Uno de los problemas que enfrenta el manejo del agua en México es la cantidad de instancias de las que depende. La crisis del agua en el país es resultado su manejo opaco y frecuentemente corrupto, en función de grandes intereses económicos.

Entonces, debe plantearse una reforma administrativa del manejo del agua, pero también procurar que se aumente el gasto en investigación y tecnología para el agua.

Sin título

El agua y la escasez en MéxicoFuente: El País, 2017.

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