Datos para la integración

quimera

El modelo exportador mexicano presenta determinadas fallas: es sabido que no ayuda a combatir la pobreza y la desigualdad del país, pero pocos han puesto el ojo en el hecho de que no ayuda los procesos políticos de integración.

Al menos no lo hace como lo hizo el comercio exterior en los 60 y 70 en lo que ahora es la Unión Europea. Evidentemente, la explicación que se suele dar al poco interés en México por la integración con otro país que no sea Estados Unidos tiene que ver, quizá, con que la país compite con muchos en exportar materias primas. Sin embargo, dado el contexto mundial (las barreras internacionales al comercio no se están derribando, sino más bien al contrario, con el Brexit y la incertidumbre de la era Trump en EEUU) parece importante el ahondar pasos hacia la integración de America Latina. Es lo que viene a sugerir la última publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID),Caminos para Crecer en un Nuevo Mundo Comercial. Algunos de los datos para justificar su hipótesis son muy interesantes:

América Latina y el Caribe necesitan avanzar más agresivamente hacia un área comercial regional más integrada, para aumentar las exportaciones, protegerse de un entorno comercial mundial cada vez más desafiante y estimular a las empresas a volverse más productivas y duraderas a largo plazo.

El BID calcula que las exportaciones de bienes intermedios (como maquinaria para la cosecha agrícola, por ejemplo) entre países miembros aumentarían un 9%. En el caso de un exportador típico del Cono Sur podría llegar al 12%, y un exportador de América Central y México al Cono Sur tendría un crecimiento del 15%.

La idea central es que las transacciones que todavía están gravadas queden libres en los próximos años, generando áreas de oportunidad económica, que detonen círculos productivos en América Central y Suramérica. De esta forma, la integración de mercados es la vía para amortiguar los potenciales efectos adversos de la economía mundial.

Armonizando los 33 acuerdos de libre comercio preferenciales que existen entre los países y las 47 normas que rigen para establecer el contenido local de los productos se podría conseguir un mercado único que sumaría cinco billones de dólares, el 7% del PIB mundial.

Este último punto es crucial, pues las reglas comerciales en América Latina son un entramado de acuerdos que se han ido tejiendo en el último medio siglo; aunque han conseguido que más del 80% de los intercambios estén libres de aranceles, con un poco de simplificación se podrían conseguir rápidos beneficios en muy poco margen de tiempo. para avanzar no hace falta firmar más acuerdos ni hacer anuncios espectaculares; a un nivel muy técnico se puede avanzar en las reglas de origen para que los insumos de un país sean usados en un segundo para llegar a un tercero sin aranceles.

El proceso convertiría a América Latina en la quinta economía mundial, por detrás de la Unión Europea, Estados Unidos, China y Japón. Para le BID lo único que hace falta es voluntad política y capital administrativo.

http://www.elpuntocritico.com/columna-quimera-pablo-trejo/145317-datos-para-la-integraci%C3%B3n.html

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