La baja inversión en obra pública tropieza al PIB

Escrito por: Pablo Trejo

quimera

El indicador de referencia por antonomasia en los asuntos macroeconómicos, sin duda es el Producto Interno Bruto. El PIB, representa el mejor reflejo de la realidad económica de un país.

Un PIB que resulta mayor que el del año anterior, es señal de que las cosas marchan positivamente, aunque por supuesto, aumentos mínimos y casi inerciales como los que se registran desde hace muchos años en nuestro país, que son cercanos al 2 por ciento, y aumentos espectaculares como los que registran las naciones más influyentes en el mundo, como el caso de China, que lleva muchos años consecutivos creciendo a niveles superiores al 6 por ciento.

Ahora bien, el PIB es la suma de las diferentes actividades económicas de un país, y uno de esos componentes, se refiere al Gasto Público, es decir, los dineros que gastan nuestros gobiernos. Dentro del Gasto Público, uno de los ingredientes más significativos es el de la Inversión en Obra Pública. Un esquema normal de cualquier economía que se considere a sí misma como “estable”, contempla una inversión constante en materia de infraestructura, ya que la lógica económica nos indica que, si no somos capaces de mejorar nuestra competitividad, más pronto que tarde nos veremos rebasados por economías que si se preocuparon por mejorar sus condiciones de producción y de transporte de mercancías, por mencionar un ejemplo.

Resulta que esta semana, el INEGI dio a conocer cifras desalentadoras respecto a la actividad de las empresas constructoras del sector público, las cuales reportan un descenso del 14.7% en su actividad correspondiente al primer bimestre del año, lo que significa el peor resultado en los últimos 15 años. La explicación más elemental puede achacar esta disminución a los recortes presupuestales que se han venido dando en los últimos dos años, pero haciendo un análisis minucioso, podemos extraer datos muy interesantes que involucran no solo a la lógica económica, sino al manejo político del presupuesto.

En primer lugar, se destaca que en cinco entidades federativas se registraron los descensos más severos: Tlaxcala (-88.6%), San Luís Potosí (-79.1%), Tabasco   (-74.8%), Guerrero (-68.6%) y Michoacán (-59.1%). En contraparte, los mayores niveles de crecimiento se dieron en: Estado de México (65.1%) Coahuila (107.4%) Sonora (117.2%), Quintana Roo (169.9%) y Morelos (443.2 por ciento).

No se trata de ahondar en los terrenos de la política, pero es imposible dejar de destacar que las dos entidades del país que más han crecido en el sector, en plena época de “vacas flacas”, son el Estado de México y Coahuila; dos entidades claves para el PRI y que en este año están en pleno proceso electoral. Destacan también los aumentos registrados en Quintana Roo, por tratarse de un gobierno que recién inicia su encomienda, y en especial, el caso de Morelos, cuyo aumento es absolutamente desproporcionado a cualquier consideración.

Algo si es seguro. De no enderezar la caída, muy pronto estaremos reduciendo de nueva cuenta nuestros pronósticos de crecimiento del PIB para 2017.

http://www.elpuntocritico.com/columna-quimera-pablo-trejo/145954-la-baja-inversi%C3%B3n-en-obra-p%C3%BAblica-tropieza-al-pib.html

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