¿RIP al PIB?

CON CHANFLE

A través de los años, la definición sobre un modelo único que nos permitiera medir el tamaño y la realidad de una economía, ha sido una especie de lucha tras bastidores en la arena de políticos y académicos. El consensar un modelo homogéneo de medición estadística no ha estado exento de los vaivenes propios de la historia mundial. Hoy en día, la medición del Producto Interno Bruto, parecería ser un concepto globalmente aceptado, y tal vez lo que más sorprende, es que a pesar de que se trata de una estadística relativamente nueva –surgida en el entorno de la segunda guerra mundial para medir la capacidad de los países para afrontar un compromiso bélico duradero-, comienza a mostrar signos de deterioro y de obsolescencia ante los retos que se presentan en una economía digital globalizada inundada de comportamientos económicos atípicos como la proliferación de servicios a precios igual a cero y los mercados similares o de segunda mano, y de otros temas no considerados plenamente como el impacto económico de actividades no remuneradas, por mencionar alguno de los más emblemáticos.

La generación de datos oficiales resultan de suma importancia para lo toma de decisiones. La más mínima manipulación por intereses políticos, puede generar distorsiones que culminen en grandes crisis, tal y como ha sucedido en los últimos años. Pongamos un ejemplo: ¿Qué sucedería si en México consideramos una generosa estimación sobre el trabajo informal y la incluimos en el PIB? Le respuesta es evidente, nuestro PIB aumentaría de manera artificial de un año con respecto a los anteriores, generando una idea colectiva de que estamos inmersos en un proceso de bonanza y crecimiento.

Si nuestro PIB se incrementara de manera artificial, digamos en un 30%, nuestra capacidad y atractivo para los inversionistas aumentaría significativamente, y muy probablemente tendríamos una gran oferta de dinero derivad de nuestra solidez económica; sin embargo, como todo es producto de una manipulación, estaríamos frente a la realidad innegable que nuestra capacidad de pago seguiría siendo la misma, y ese es uno de los orígenes de las grandes crisis.

Tal y como sucede con nuestra democracia moderna, que tal vez no sea el modelo perfecto, pero sí el mejor con el que contamos, el PIB es nuestra mejor herramienta para medir el desempeño económico de los países, pero desafortunadamente, continúa siendo un modelo sujeto a los filtros de la política y en ocasiones, rehén de los políticos. También es un modelo rígido que no cuenta con la capacidad de medir condiciones de bienestar, o del avance de los países en materia de justicia social o redistribución de la riqueza.

Hablar del PIB es hablar de la actividad económica por antonomasia, pero la realidad es que sus carencias y sus limitantes están siendo cada día más evidentes. No es casual que la discusión sobre su futuro se esté convirtiendo en el punto central de la agenda económica mundial. ¿Es tiempo de abandonar la medición del PIB? o dicho de una manera más cruel, hay que darle ¿RIP al PIB?, tal vez muy pronto lo sabremos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s