La economía del cambio climático

CON CHANFLE

Esta semana se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente. Por ello, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) publicó el informe La economía del cambio climático en América Latina y el Caribe. Paradojas y desafíos del desarrollo sostenible. El objetivo de dicha investigación es averiguar, en forma predictiva cómo cambiará el proceso económico por el cambio climático. Según el organismo, ya se hacen visibles efectos en la actividad agropecuaria, disponibilidad de agua, bosques y biodiversidad, nivel del mar, turismo y salud de la población.

Si la temperatura media de la región aumenta en 2.5 °C (probablemente alrededor de 2050), los costos económicos del cambio climático se estiman, aún con un alto nivel de incertidumbre, entre 1.5% y 5% del producto interno bruto (PIB) actual de la región.

Los costos de adaptación, en tanto, se calculan inferiores al 0,5% del PIB actual de América Latina y el Caribe, concentrados en la protección de las zonas costeras, la actividad agrícola y el sector hídrico. Estas estimaciones también involucran un alto nivel de incertidumbre y probablemente tenderán a aumentar.

El principal sector productivo en la región que sufre ya el impacto del cambio de clima es la agricultura. Las regiones que tienen climas cálidos se verán más afectadas que las que tienen climas más fríos y alta disponibilidad de agua. En 2012 este sector aportó cerca de 5% del PIB de la región, concentró 16% de la población ocupada y representó 23% de las exportaciones regionales. Aquí ya se pueden ver los impactos del cambio climático: diversas unidades agropecuarias en la región están pasando del cultivo del maíz, trigo y papas al de frutas y verduras y al uso de mayor irrigación. Asimismo, granjas agrícolas se están transformando en granjas pecuarias o mixtas.

Por otra parte, los principales efectos sobre la salud de la población están asociados al estrés por calor, al aumento de las enfermedades infecciosas (malaria, dengue y cólera) y a las consecuencias de los desastres naturales.

América Latina está en una paradoja: sólo genera 9% de las emisiones causantes del cambio climático, pero es particularmente vulnerable a sus efectos.

El sector energético (electricidad, calefacción, manufactura, construcción y transporte) es responsable de 42% de estas emisiones, seguido de la agricultura (28%) y el cambio de uso del suelo y la silvicultura (21%). La estabilización del clima implicaría -para no superar los 2°C de aumento de temperatura- transitar de 7 toneladas de CO2 per cápita (el promedio de la región) a aproximadamente 2 toneladas per cápita hacia 2050 en el mundo.

El cambio climático también afectará al turismo y a la pesa, principalmente por el cambio en las dinámicas costeras. Los análisis concluyen que la tendencia es inequívocamente hacia el aumento del nivel del mar en todos los puntos de América Latina y el Caribe. Entre 1950 y 2008, el nivel del mar habría aumentado entre 2 y 7 mm al año. Con esa variable, para el 2100, la península de Baja California estaría bajo el agua. Las zonas que presentan los menores aumentos se ubican en Ecuador, mientras que los mayores incrementos se sitúan en áreas del norte de Brasil y Venezuela.

No hay que olvidar un dato: aunque el cambio climático se trata de un fenómeno de largo plazo, su dinámica de solución requiere actuar en lo inmediato. La gran pregunta es: ¿Estaremos, empresas, organizaciones, ciudadanos y gobiernos a la altura?

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