El sentido de la educación

Escrito por: Pablo Trejo Pérez

quimera

¿Cuál es el sentido de la educación en una región que tiene por característica la desigualdad? ¿Es la educación y el mecanismo para combatir la desigualdad? ¿La educación fomenta que hombres y mujeres se incorporan al mercado laboral?

¿Cómo impacta la desigualdad en la educación en el mercado laboral? Esas son las preguntas que se hacen en la nueva investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Educación que Rinde.

Esta investigación pone el ojo en el potencial de incrementar el crecimiento y la inclusión social a través de una mayor participación laboral femenina. Se explora la efectividad de la provisión de servicios de cuidado infantil como herramienta para eliminar las restricciones que enfrentan las mujeres para contribuir de manera más activa a la generación de ingresos en sus hogares.

Se parte de las mejores educativas para la población en edad de trabajar en América Latina y el cierre de brechas de género tanto en términos de asistencia escolar como de deserción escolares. Sin embargo, los recursos invertidos en mejorar la educación de las mujeres no han tenido todos los retornos que cabría esperar por las tasas de participación laboral. Aproximadamente la mitad de las mujeres que participan en el mercado laboral en la región.

Así, a decir del BID, la sociedad y los responsables de política pública tienen razones de peso para preocuparse por estos resultados, pues una de las caras más representativas de la desigualdad es, en términos económicos, el costo de mantener a las mujeres alejadas del Mercado laboral De entrada, el BID analiza las restricciones que enfrentan las mujeres para participar de forma más activa en el mercado laboral, y explora el impacto del cuidado infantil como herramienta efectiva para abrir oportunidades económicas a las mujeres latinoamericanas.

Al revisar los factores asociados con el uso de los programas existentes, y examinar las características de un número de programas de cuidado infantil en la región -frecuentemente incoherentes y cuidar de una perspectiva integrada-, las autoras presentan un argumento convincente en favor del uso de Guarderías como herramienta para fomentar la participación.

Es evidente que los mejores servicios de cuidado de la infancia. Pero, también lo es, el hecho de que si hijo de baja calidad puede potencialmente trabajar en contra de otro objetivo de política también importante: asegurar que durante los primeros años los niños y niñas reciben la atención y el cuidado adecuados para estimular su desarrollo temprano . Se forma un círculo que favorece la desigualdad, por lo que el BID aboga por una atención de calidad como salida a este potencial conflicto.

El proceso de mejorar la participación laboral femenina y estimular el crecimiento necesita ser acompañado de inversión en más recursos, presupuestarios y políticos, para ir mejorando los servicios de cuidado infantil en el tiempo. La investigación tiene en claro que el crecimiento de la región depende de estos factores: una acumulación de capital más rápida, mayor participación laboral y mayor productividad.

Fomentar el crecimiento inclusivo en este entorno es en efecto un desafío significativo, y viene en enfatizar la importancia de identificar áreas específicas en los que los responsables de la política pública pueden actuar para mejorar, de forma simultánea, eficiencia y equidad.

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