La importancia del impuesto predial

quimera

Mucho se ha debatido sobre las reformas que se tienen que hacer en el Sistema de Coordinación Fiscal. Evidentemente, un Sistema que tiene más de cuarenta años debe reformarse y adaptarse a las múltiples demandas que la globalización requiere. Pero en este debate se suele olvidar que los municipios del país tienen a su cargo una función crucial, como lo es la recaudación del impuesto predial.

Este impuesto es estratégico, por ejemplo, a la hora de brindar servicios públicos de calidad, pues su base asocia el predio en cuestión al costo de proveer servicios básicos a cada predio según el uso del suelo (vivienda, oficinas, comercio, industria, etc.).

La recaudación del predial en América Latina es exigua: representa el 0.47% del PIB (1.85% del PIB en promedio en los países de la OCDE). La literatura y la evidencia empírica nos indican que el impuesto predial es el impuesto local por excelencia, y tiene la ventaja de que se recauda con relativa facilidad. La base del impuesto es visible, inamovible y tiende a reflejar la capacidad de pago del contribuyente.

La pérdida de recaudación por la brecha de predios no contabilizados es significativa. Según cálculos del BID, si todos los predios registrados pagaran a tiempo, y si se tomaran en cuenta los predios omisos la recaudación total por concepto de impuesto predial sería el doble de lo recaudado en promedio entre el 2010 y el 2015.

Pero no es necesario pretender una gran reforma desde el ámbito federal, basta con que el municipio tenga la voluntad para cumplir con los tres puntos que señala el economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), José Larios:

 I  .-  Construir un catastro actualizado y vivo.

 II .-  Invertir en una administración tributaria moderna transparente y eficiente, que facilite el cumplimiento tributario ciudadano, que sea creíble, fiable y respetada.

  III.- Una buena gestión y ejecución de los fondos públicos. Con eso, la percepción ciudadana mejorará y la voluntad política de cumplir con el pago también mejorará.

El problema de siempre es el círculo vicioso inacabable entre mala gestión, reticencia a pagar, más mala gestión, más reticencia… Los bajos presupuestos y la corrupción ocasionan malos servicios, y los malos servicios ocasionan la desconfianza de la gente al pagar sus impuestos, y que intenten evadirlos por todos los medios. Esto produce más bajos presupuestos, peores servicios, más desconfianza y evasión, y así sucesivamente. Es un hecho que es obligación del gobierno ejercer su facultad recaudadora, no tergiversar el uso de los fondos e invertirlos eficientemente, y es igualmente obligación del ciudadano pagar sus impuestos. Sólo cumpliendo ambas partes con sus respectivas obligaciones se rompería ese círculo, pero como es prácticamente imposible que esto suceda de pronto, se debe ir rompiendo poco a poco, por distintos puntos, hasta debilitarlo y empezar a convertirlo en virtuoso.

El problema de fondo con respecto al impuesto predial, no es sólo lo técnico –que tiene que ver con la calidad del catastro que permita maximizar la recaudación del impuesto y llevarla a su nivel potencial – sino también y de manera fundamental es político: ningún partido querrá aparecer frente a la ciudadanía como aquel que cobra. De hecho, la cultura política en materia fiscal está diseñada exactamente al revés: siempre el municipio premia a aquel que no paga. El mensaje que se manda es que no pagar es barato.

También, lo político influye en la administración pública. ¿Qué presidente municipal ordenaría un censo catastral? Al día siguiente enfrentaría una horda de vecinos furiosos. Pero hay que dejar algo en claro: lo político se forma por las percepciones del ciudadano sobre la efectividad del Estado en la provisión de servicios públicos financiados con dicho impuesto Algunos economistas y autores sugieren, que la única solución sería proveer todo mediante servicios privados que paguen los usuarios según necesiten y que se descargue al gobierno de esas funciones. Sin embargo, la gran mayoría de los servicios provistos por los ayuntamientos son ejemplos de monopolios naturales, considerados parte de los fallos del mercado, y áreas en donde habrá problemas sea que los administre el gobierno o particulares, ya que éstos no podrían estar sujetos a la competencia. Y esa relación es visible en términos de desarrollo económico local y calidad de vida de los habitantes, de ahí la importancia del impuesto predial.

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