Desigualdad y Educación: Claves para la renegociación del TLC

0015Nuestro tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá cumplió 23 años y, a los ojos de muchos de los actores económicos y políticos de las tres naciones, requiere de arreglos, que van desde lo cosmético para algunos, hasta la reconstrucción total, para otros. Cuestión de enfoques y de intereses en un mercado que mueve alrededor de 500 mil millones de dólares por año.

Lo indiscutible es que la llegada de Donald Trump significó la aceleración del proceso de revisión de este instrumento comercial que ha sido modelo en muchos sentidos, pero que también encierra grandes retos de modernización derivados de los vertiginosos cambios en la estructura global del modelo de comercio mundial de mercancías.

Resulta paradójico que un reconocido libre comerciante como lo es Trump, se esté convirtiendo en un proteccionista acérrimo, utilizando como justificación el lema de “Make America Great Again”. Pero más allá de eso, la renegociación, que iniciará formalmente el próximo 16 de agosto, representa un gran reto para nuestro país, que a cuentagotas ha comenzado a develar las prioridades que pondrá sobre la mesa, las cuales se resumen en lo siguiente:

  • No aceptar la introducción de ningún tipo de arancel en el Tratado.
  • No modificar ni una coma al capítulo 19, que hace referencia a los mecanismos tripartitas de resolución de controversias. No podemos permitir ninguna modificación que implique que sólo uno de los tres países pueda imponer sanciones a otros porque eso significaría debilitar nuestra posición como país.
  • Mantener el acceso preferencial de nuestros bienes y servicios en EU y Canadá y, en especial, facilitar el acceso de los productos agropecuarios, lo que también se relaciona con mejoras sustanciales a los procedimientos aduaneros que en muchas ocasiones funcionan como diques o medidas proteccionistas simuladas al ingreso de nuestros productos.

Un tema especialmente controversial tiene que ver con la cuestión laboral. Trump se queja recurrentemente de que ejercemos una competencia desleal por nuestros niveles salariales, en tanto que el gobierno de México ha dejado entrever que se intentará englobar este tema con el de una posible reforma migratoria que facilite el acceso temporal a personas de negocios y mejore los tiempos, transparencia y procesos para su ingreso a Estados Unidos, además de buscar mecanismos innovadores de movilidad laboral.

Tal vez el mayor déficit de Estados Unidos respecto a México tiene que ver con las importaciones automotrices, y no es casual que por allí haya empezado Trump con sus intentos proteccionistas al prometer devolverle a Estados Unidos la “industria del corazón estadounidense” como la menciona. Lo cierto es que, sin la protección del TLC, tal vez eso hubiese resultado factible para ellos.

No existe país con más trata- dos que el nuestro, y contamos además con una posición geográfica envidiable, con recursos naturales y con un grupo de negociadores de primer nivel. Debemos negociar desde una posición de fuerza y pensando mucho más en nuestra importancia estratégica que en nuestra importancia comercial.

pablotrejoperez@hotmail.com

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