2018: riesgo país y el futuro

CON CHANFLE

La semana pasada, el PRI cambió sus estatutos para permitir que los simpatizantes puedan competir a cargos de elección popular, como candidatos, por ese partido. Todo el mundo sostiene que esa reforma se debe a que José Antonio Meade será el candidato del PRI a la Presidencia de la República. Eso implicaría que, para cumplir con la ley, el secretario se tendría que desprender de su cargo en el corto plazo. Esa coyuntura política se suma a la ya establecida por el Gobernador del banco de México (BANXICO) sobre su partida al banco Internacional de Inversiones. Ante ese escenario, donde dos de los principales actores de la política económica, dejarían el cargo, cabe hacerse tres preguntas: ¿será que los cambios en el gabinete pueden tener un impacto en las percepciones sobre la economía nacional? ¿Podrá un recambio tener influencia en los mercados financieros y en los inversionistas? ¿Qué efectos tendrá esto sobre la renegociación del TLCAN? Varios datos al respecto:

Las evaluaciones sobre la economía mexicana no arrojan un saldo positivo y las perspectivas sobre posibles escenarios futuros tampoco presentan una mejoría. Si bien es cierto que se ha descartado el peor escenario, la economía mexicana está estancada, aunque dicho panorama sea mejor que el de otras economías de la región como Brasil o Argentina.

En el plano internacional, el panorama está definido por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Esta incertidumbre con respecto al futuro económico del país se ha traducido en una condena al ostracismo, que convierten a la Argentina en el paria de los mercados internacionales. Esta situación de reducción de la inversión extranjera directa (IED), según los datos publicados por la CEPAL. También se ve en la ascendente tendencia  que ha demostrado el Riesgo País en los últimos años.

Ahora observando las reacciones de los inversores, el llamado ‘Riesgo País’ en relación a la economía mexicana (aunque solo a modo demostrativo, no exhaustivo), otra es la vinculación que emerge.

Así se tiene que la mayor disparada en los valores del índice del ‘Riesgo País’ ocurrió en octubre de 2011. En un escenario internacional donde la crisis económica mundial se hallaba en plena explosión, José Antonio Meade llegó la Hacienda por primera vez. El resultado fue que para gran parte de los inversionistas, calificó el Riesgo país a la baja. Desde su salida, hasta su regreso a Hacienda, el indicador fue en aumento. Quiere decir que para los inversionistas Meade es una persona confiable.

Pero lo que importa, es que más allá del titularlo que mayor impacto ha tenido en los índices de confianza sobre la economía del país, son los anuncios y especulaciones referidos a la capacidad o solvencia de pago del país. En ese sentido, hay muchas preocupaciones por el gran crecimiento de la deuda. ¿La salida de Meade logrará disipar esos rumores? La experiencia del paso de Videgaray por Hacienda sugiere que no.

La confianza de los inversores en Meade tiene otro punto fuerte: Meade ha pasado por cinco secretarias, es el hombre más conocedor en este momento de la política pública del gobierno federal. Por otro lado, la salida de Agustín Carstens al frente de BANXICO complica también el escenario. A corto plazo, conlleva riesgos para la economía nacional.

Los reportes del BANXICO señalan una menor actividad económica. Ello afectaría negativamente a las instituciones financieras, a las empresas y a los hogares por conducto de una caída en sus ingresos, lo que a su vez enfrentaría a las instituciones de crédito a mayores índices de morosidad. Este escenario podría ser motivo de preocupación que el crédito a la economía continuará expandiéndose a tasas muy elevadas. Por otro lado están los aumentos abruptos de las tasas de interés.

 ¿Qué efectos puede tener eso? Dos escenarios:

  1. Podrían afectar a las instituciones financieras a través de minusvalías que deterioren sus balances.
  2. Además, ante los mayores costos de crédito y refinanciamiento que enfrentarían los deudores de las instituciones financieras, también podría tener lugar un mayor incumplimiento de obligaciones.

La política monetaria no ha estado exenta de volatilidad. ¿Qué sucederá ahora con al renegociación del TLCAN?  Una nueva etapa de volatilidad tendría un efecto directo sobre las instituciones financieras. No obstante, los deudores de las instituciones de crédito que tienen pasivos en moneda extranjera o importan insumos, eventualmente podrían enfrentar dificultades para cumplir con sus compromisos crediticios.

Al final, México debe concentrarse en la estabilidad macroeconómica, pero además debemos crecer, si es necesario dejar que la inversión nacional o extranjera fluya en la economía mexicana, y es que el efecto del gasolinazo ya se empieza a percibir en el incremento de la inflación, cuyo tema es clave en la estabilidad macroeconómica (y social) de cualquier país.

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