Pablo Trejo un legislador con “chanfle”

Lunes 5 de Enero de 2004

Alberto Cuenta/ El Universal

Asegura preferir la contaduría y la política sobre el futbol; además dice que no lo tentaron las corruptelas. 

De no haber sido contador, funcionario y luego diputado, es seguro que Pablo Trejo Pérez habría jugado en el futbol profesional, con los Pumas de la UNAM como el equipo que lo lanzaría a la fama.

Tenía 16 años cuando, ya en la reserva profesional de los universitarios, tomó la decisión de jugar, pero en la cancha de la administración pública y de la política.

Hoy, como legislador del PRD, patea los balones que le llegan a la Comisión de Vigilancia de la Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la cual preside.

Por supuesto que ya no juega futbol y tiene 20 kilos más de peso; sin embargo, dice no arrepentirse por la decisión.

Había reflectores, fama, mucho dinero, ¿lo pensante?, se le pregunta.

Si, pero tenía confianza en que al terminar la carrera profesional, eso iba a llegar, responde.

Decidió estudiar la licenciatura en Contaduría y Administración, para luego ocupar cargos en la SEP, en la delegación Tláhuac, la Secretaría de Gobierno del DF y como profesor en la UNAM.

En la cancha de la burocracia, siempre jugó en el área en la administración de recursos con cantidades millonarias de dinero bajo su responsabilidad.

Acepta que más de una vez lo invitaron a meter mano y cometer falta, pues nunca faltaron proveedores o compañeros de trabajo lo tentaran a robar recursos públicos; asegura que nunca aceptó.

“Había un compañero en la carrera que decía: “Corromperse es un poco como la virginidad, el asunto es que lo hagas la primera vez y de ahí nadie te para…” Entonces no aceptamos”, recuerda entre risas.

¿Preferiste ser virgen?

Si lo quieres ver así, responde en medio de una carcajada.

Virgen en cuestiones de corrupción, lejos de los empastados, Trejo Pérez, ha cambiado también la Contaduría y la Administración; hoy más que nunca está inmerso en la actividad política.

A futuro vislumbra más política; quizás haya oportunidad de un proyecto que nada tiene que ver con futbol ni curules.

Pablo Trejo planea que, con su salario de tres años como diputado, creará un negocio propio y esto será una planta procesadora de tuna.

¿De tuna?….

Sí, en un análisis que hice cuando era estudiante descubrí que la tuna es una de las frutas que se desperdicia en el país y todo porque no nos gusta quitarle la cáscara. Incluso se puede exportar, explica.

Dice que no quitará el dedo del renglón hasta ver su planta procesadora de tuna, donde la vendería descascarada, congelada, deshidratada o en mermelada, como un producto hasta de exportación, “porque en Europa es una fruta exótica”, afirma.

Trejo Pérez se reconoce populachero de origen, porque nació en la colonia Agrícola Oriental en enero de 1964, cuando esa comunidad apenas se fundaba; porque su padre fue obrero y porque él estudió siempre en instituciones públicas de enseñanza.

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