La reforma al Tratado de Libre Comercio

CON CHANFLE

La semana pasada de abrió formalmente la renegociación del Tratado de América del Norte (TLCAN). El proceso de negociación será dividido en 3 partes, siendo la primera aquella que transcurrió la semana pasada (del 16 al 20 de agosto en Washington D.C, EEUU). La segunda ronda será en México por el 10 de septiembre, una vez publicado el proyecto de Presupuesto para el 2018. Habrá una tercera en Ottawa, Canadá. Si bien los Gobiernos buscan cerrar la modernización antes de las elecciones presidenciales en México, a mediados del 2018, es probable que la nueva versión del Tratado se aplique ya en la siguiente  administración. Algunos datos relativos a la renegociación son:

Los principales protagonistas de los encuentros son: el jefe del equipo negociador de Estados Unidos  es John Melle, vicerrepresentante de Comercio para el Hemisferio Occidental. Por parte de México, el jefe técnico es Kenneth Smith, director de la oficina de Comercio en la embajada de México en Estados Unidos. Juan Carlos Baker, actual subsecretario de Comercio Exterior de la SE, ejerce como supervisor de México. La delegación canadiense está encabezada por Steve Verheul, quien ha dirigido las negociaciones comerciales de Canadá con la Unión Europea.

La última vez que Estados Unidos tuvo un superávit comercial con México fue en 1994, el primer año en el que el TLCAN entró en vigor (+1,350 mdd). Sin embargo, en el segundo año, Estados Unidos ya registró un déficit de 15,808 mdd con México. En 2007 la brecha comercial registró un récord, con 74,796 mdd. Con la “Gran Recesión”, el déficit se recortó a 47,762 mdd en 2009, pero volvió a ampliarse en los años sucesivos hasta los 64,354 mdd del año pasado.

Durante ese periodo, de 1994 a 2016, el comercio con Estados Unidos se ha quintuplicado, pasando de 110,337 mdd a 523,758 mdd el año pasado. Actualmente, México es el tercer socio comercial de Estados Unidos con un 14.4% del comercio total, sólo superado por China (15.9%) y Canadá (15.0%).

¿De qué se queja Trump? Sobre todo de un rubro, el de Maquinaria y Equipo de Transporte. Sólo ese capítulo significó un déficit de 81,332 mdd en 2016. Si lo excluimos, Estados Unidos habría registrado un superávit de casi 17,000 mdd con México el año pasado. El otro gran rubro deficitario para Estados Unidos es el de Manufacturados Misceláneos (muebles y camas, instrumentos médicos, ropa) con 15,756 mdd, seguido del de Alimentos y Animales Vivos (-5,377 mdd).

Es importante tener en cuenta los datos en el rubro de Maquinaria y Equipo de Transporte, para entender el porqué de este déficit.  En 2016 Estados Unidos importó 190,000 mdd en este tipo de productos, lo que representó casi el 65% del total de compras que realizó a México. Estados Unidos compra a México vehículos de motor (25.4% de las importaciones totales), maquinaria eléctrica y electrodomésticos (+11.8%) y equipo de telecomunicaciones. El hueco en el subrubro de Vehículos de Motor es de 53,434 mdd, lo que explica un 83% del déficit total de Estados Unidos con México. Si el objetivo de Trump es reducir el déficit con México, poco logrará si no consigue recortarlo en el rubro de Maquinaria y Equipo de Transporte. El problema es que en ese sector las cadenas productivas están  interrelacionadas, que cualquier cambio en el TLCAN podría cambiar de manera sustancial la estructura de la industria automotriz en todo Norteamérica. Las ventajas de producir los autos en México son muchas y es porque se optimizan sus estructuras operacionales.

Sin embargo, el panorama no es tan desalentador. De los diez rubros en los que está clasificado la balanza comercial, según la Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional (SITC por sus siglas en inglés), ambos países están bastante equilibrados. Estados Unidos registra déficit en cinco y superávit en otros cinco. El mayor balance positivo lo alcanza en el rubro de Químicos con un superávit de 19,436 mdd, seguido de Bienes Manufacturados por Material como cuero, plástico, madera, papel o textiles (10,708 mdd) y combustibles y lubricantes (10,542 mdd), donde el déficit en petróleo crudo se ve más que compensado por los superávits en productos refinados. En conjunto, los cinco rubros superavitarios arrojan una cifra favorable de casi 47,000 mdd.

Para México, para bien o para mal, el TLCAN se ha vuelto un asunto muy delicado. Canadá y Estados Unidos son los mercados de exportación más importantes para las industrias estratégicas de México.

De cada 100 dólares de intercambio comercial de México, 66 dólares son con Canadá y Estados Unidos. Equivale al 48% del producto interno bruto (PIB) nacional. Sobresale el vínculo con Estados Unidos, hoy su principal socio comercial. El comercio bilateral cerró en 482,238 millones de dólares en 2016. De estos, 303 mil  millones de dólares fueron ventas mexicanas, que representan el 81% del total de exportaciones.

El caso electrónico, con exportaciones por valor de 62,920 millones de dólares, autos ligeros (44,737 millones de dólares), autopartes (41,381 millones de dólares), eléctrico (28,495 millones de dólares), agropecuario (12,600 millones de dólares) y autos pesados (7,724 millones de dólares).

Por otro lado, Canadá y EEUU son fuente del 53% -el equivalente a 276,501 millones de dólares- de la inversión extranjera directa (IED) que México ha recibido desde 1994 hasta el primer semestre de 2017. Estados Unidos es el principal inversionista de México (46%) y Canadá el cuarto más importante.

Sobre esta ronda de negociaciones, está claro que ha servido para tomar contacto entre las partes. Ha sido pura finta y poco acuerdo. Pero es lo normal: siendo, como es, la primera vez que se intenta modificar el TLCAN.

Se debe destacar que según datos de la OCDE, el salario promedio del trabajador mexicano, medido por la paridad de poder de compra (poder adquisitivo), se ha reducido desde la entrada del TLCAN. Esto es, en lugar de aumentar el ingreso de los trabajadores mexicanos, ahora es inferior en un 4% a lo que recibía en 1994, mientras que el ingreso de los trabajadores en Canadá se ha incrementado 39% y en Estados Unidos 34%.

Se esperaba que el TLCAN contribuyera a mejorar los estándares de vida entre los países, algo que no ha sucedido con los trabajadores mexicanos. Por ello, lo que se puede mejorar a la hora de revisar el TLCAN serían los estándares laborales y medioambientales.

El propio gobierno norteamericano ha pedido la inclusión de mejores sueldos en México. En el caso del medio ambiente, el tema es clave para el desarrollo del sector energético en la región.

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