Las reglas de origen en el TLC

quimera (1)

Durante la primera reunión de renegociaciones del Tratado de Libre Comercio, dos fantasmas han rondado el posicionamiento de los Estados Unidos de Norteamérica: el déficit comercial con nuestro país y las denominadas reglas de origen.

Sobre el posicionamiento de los Estados Unidos, desde su campaña electoral, Donald Trump ha señalado sistemáticamente que México se ha aprovechado de sus ventajas en costos de producción, en especial de la mano de obra, para atraer a las empresas estadounidenses a nuestro país, lo que ha significado déficits constantes para su país. En ese escenario, el sector automotriz ocupa un papel muy relevante, ya que contribuye con un superávit para México de alrededor de 53 mil millones de dólares, lo que representa un tercio de todo el déficit comercial automotriz de los Estados Unidos con el mundo.

El segundo tema, que consiste en las reglas de origen, estas hacen especial hincapié en ese sector estratégico. Actualmente, esa disposición está incluida en el anexo 401 del Tratado vigente y se refiere al contenido local que deben tener los productos que se intercambian entre los países para que estén libres de aranceles. De esa manera se pretende evitar que un producto contenga muchos componentes de un país ajeno al TLC, independientemente de que el producto se ensamble en una de las tres naciones.

Sin embargo, determinar el origen puede convertirse en un proceso muy complicado, ya que, en el caso del sector automotriz, existen partes que cruzan hasta 6 o 7 veces la frontera hasta convertirse en un producto final. Si un automóvil fuese fabricado en su totalidad en un solo país, las reglas serían mucho más fáciles de aplicar.

En la actualidad, para que un automóvil producido en la zona del Tratado de Libre Comercio obtenga los beneficios de exención en los aranceles, debe contener al menos 62.5% de sus partes producidas dentro de la misma zona (Estados Unidos, Canadá y México). Como muchos de los productos que integran los automóviles tiene su origen en China, los Estados Unidos han puesto sobre la mesa que las composiciones de origen aumenten sus porcentajes, algo con lo que México y Canadá no están de acuerdo, ya que existe un modo comercial muy establecido y conveniente para cumplir con la normatividad actual. Aceptar una mayor integración de componentes de la zona, repercutiría en los costos de producción.

Incluso Donald Trump ha sugerido que su postura final podría ser establecer reglas de origen para cada país y no para la región en su conjunto. Evidentemente, la postura norteamericana tiene como intención aumentar el nivel de integración de autopartes norteamericanas en el producto final, aunque eso obligaría a una lógica de obligatoriedad más que de libertad comercial.

Toda negociación comercial tiene pros y contras. ¿Por qué no pensar que estamos ante una gran oportunidad en lugar de estar frente a una amenaza? ¿Acaso no es posible pensar en desarrollar una industria paralela de autopartes que pueda satisfacer las nuevas demandas de las reglas de origen, tal y como planean hacerlo nuestras contrapartes?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s