Tres niños muertos sobre una pared

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Tres cuerpos, todos de jóvenes, recargados en un muro, entre la maleza. Uno de ellos porta una camiseta de la Selección Mexicana, cuyas seis letras están manchadas de sangre. Los otros dos parecen dormidos, uno recargado sobre el otro. Al abrir la toma de la foto, se puede observar a un adulto junto a ellos. Sucedió en la comunidad El Zapote, del municipio de Coyuca de Benítez, en el estado de Guerrero. Los cuerpos estaban abajo del puente de la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo, a más de 12 kilómetros de la cabecera municipal, de acuerdo con el reporte policiaco. Ahí, los peritos de la Fiscalía Regional de Acapulco localizaron la escena del crimen, con cuatro casquillos percutidos de un arma calibre 9 milímetros.

Los cuerpos sin ser identificados fueron trasladados al Servicio Médico Forense de Acapulco. Más tarde, las autoridades ministeriales dijeron que los muertos se llamaban Jorge “N”, de 59 años, y sus hijos, Isaac, Ernesto y Pablo, de 24, 20 y 16 años, respectivamente. La serie de fotos de la agencia Cuartoscuro (del fotógrafo Bernardino Hernández) han servido como botón de muestra de una tragedia que empezó en diciembre de 2006 y que continúa -y se ha agravado- hasta nuestros días.

Recuerdan, por su crudeza, aquella del niño sirio, Aylan Kurdi, muerto en una playa turca. Se podría decir que esas fotos son la imagen del México contemporáneo, la imagen que se transmite a los medios internacionales. ¿Qué clase de país es éste, que mata a un padre de familia y a sus hijos, de una manera tan cruda? Suena a cliché barato, pero parece que la raíz del problema está en la pobreza y la inseguridad en que vive la mayoría de las poblaciones en la Sierra de Guerrero, sea por culpa de gobiernos despóticos, ineptos, corruptos o por el narcotráfico que diariamente ciega vidas humanas y destruye viviendas y tiene a la población en el pánico. Decir que Guerrero es un estado que se desintegra lentamente es poco. Es, en términos generales, un territorio que contiene los cuatro elementos negativos que se conjugan en situaciones de mala gobernabilidad:

a) desigualdad, b) corrupción, c) necesidad, y d) pobreza.

Para evitar repetir la foto de El Zapote, se requieren dos cuestiones básicas:

1. Revisar las estrategias de seguridad que se implementan en la entidad, para detectar qué no está dando los resultados debidos. Hay que ver el contexto regional, tener en cuenta la geopolítica del estado, así como las experiencias en Centroamérica que ayudaron a establecer sociedades más seguras.

2. Aunado a esto, es importante que el tema no se politice, porque Guerrero ha entrado en una dinámica de los actores políticos de defender las demarcaciones donde gobiernan, tal cual se da entre el presidente municipal de Acapulco y el gobernador. Se debería ir hacia un pacto, donde los actores políticos, económicos y sociales se comprometan con la paz.

Hay que tener en cuenta que el proceso es largo. No se soluciona en una administración o dos. Sólo así, se evitará que esa imagen de los niños sobre una pared siga pasando.

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Dar click a la portada para descargar la edición completa del periódico Unomásuno.

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