El PAN, el FAD y el 2018

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En días pasados, Margarita Zavala anunció su renuncia al Partido Acción Nacional (PAN). Era, en cierto sentido, una renuncia anunciada, pues ya que hace poco más de dos años sostuvo que si no veía las condiciones para ser la candidata a la Presidencia por su partido, lo abandonaría. También es el último de los enfrentamientos entre el grupo de Ricardo Anaya, presidente del partido, y el de Felipe Calderón, esposo de Mar- garita y ex presidente. ¿Qué problemas traerá esa salida al partido? ¿Cómo encaja eso en los planes del Frente Amplio Democrático (FAD)? Aquí les presentamos algunas consideraciones:

A decir del célebre académico Enrique González Casanova, la crisis por la cual atraviesa el Partido Acción Nacional no es menor, pero tampoco amenaza con destruirlo. Sin embargo, hay que decir que no es agradable y adecuado enfrentar una situación como la que ha motivado la salida de Margarita Zavala. En cierto modo, en el fondo, está el deseo de Ricardo Anaya de ser candidato a la Presidencia de la República, lo que le confiere un doble estatus: árbitro y contendiente al mismo tiempo.

Siguiendo con lo postulado por González Casanova, habría que decir que esta crisis representa, tal cual lo ha sostenido Margarita, una gran crisis de valores en el PAN. Desde su fundación ha sido un creador de ciudadanía y militancia. Que Anaya impida la entrada a nuevos militantes (aun- que éstos sean acarreados de Zavala) iría contra la naturaleza propia del PAN: su esencia es la de ser un instrumento de la sociedad civil. Ejemplo de ello ha sido dotar de autonomía a la Universidad Nacional, que hoy es la institución más lograda y representativa de la sociedad civil organizada. En ese sentido, el PAN superará sus problemas actuales si vuelve a sus principios básicos: ahí está la opción viable y legítima de convertirse en gobierno… aunque sea a través del FAD. La pregunta es si Anaya podrá y querrá hacerlo.

En opinión del Dr. Víctor Alarcón, la salida de Margarita afianza el control de Anaya sobre el PAN, lo que -en teoría- sería una buena noticia para el FAD. Anaya ha mostrado ser capaz de sacar a cualquier inquilino indeseable del partido. Se ha adueñado de este instituto, y lo va a retener un buen tiempo si lo sigue depurando de acuerdo con sus intereses.

Desde el punto de vista de los deseos de Zavala de ser presidenta, la decisión es pésima: no hay ya posibilidades reales de triunfo: ningún candidato independiente está teniendo capacidad de levantar cierto nivel de votos, como para ganar. Ella pudo quedarse en el partido y negociar otra salida; por ejemplo, quedarse con la presidencia del PAN o ser postulada al Senado.

Bien mirado, es una mala decisión para el FAD: se fortalece la posibilidad de que la contienda electoral por Los Pinos se polarice entre PRI y Morena, y que la ex panista termine por apoyar al tricolor, si el candidato presidencial de ese partido fuera José Antonio Meade, quien fue cercano colaborador de Calderón.

En este punto, la salida de Zavala, más allá de que podría dar pie al voto útil a favor del PRI, hay que verla como lo que es: una muestra de lealtad de su esposo al tricolor y un intento de torpedear al frente, porque representa lo que el calderonismo ha buscado anular: las oposiciones partidistas.

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Para descargar la edición completa del periódico Unomásuno. Dar click en el enlace:

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