¿Qué son en realidad los Bitcoins?

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En los últimos años se ha generado un intenso debate sobre el crecimiento constante que ha tenido el uso de los llamados bitcoins en todo el mundo. Constantemente leemos noticias sobre la forma en que esa “moneda” ha venido ganando popularidad, y la forma en que ha pasado de ser la novedad hasta

convertirse en algo cotidiano. Sin embargo, la realidad nos muestra que, para el ciudadano común, no existe claridad sobre sus características, así como los beneficios y riesgos de utilizarla.

En términos generales podemos decir que el Bitcoin es una moneda, como el peso mexicano o el dólar americano, y como tal, sirve para intercambiar bienes y servicios, pero a diferencia de otras monedas, el bitcoin es una criptomoneda, o sea que es electrónica y virtual, por lo que no puede llevarse de la misma forma en que se llevan los billetes en una cartera y tan solo existen 21 millones de unidades en el mercado.

Los optimistas nos dirán que, a diferencia de las monedas tradicionales, el bitcoin no es regulada por ninguna banca central, por lo que, en estricto sentido, nadie la controla y como cualquier moneda, también funciona como mercancía que se compra y se vende, y su valor depende de la oferta y la demanda de la misma. Cualquier persona puede comprar o vender bitcoins con pesos o dólares reales.

Cuando hablamos de una criptomoneda, nos referimos a que se encuentra encriptada, por lo que su falsificación es prácticamente imposible. Adicionalmente, eso permite que cualquiera que posea bitcoins tenga la garantía que es el dueño único de las mismas, y que salvo su expresa voluntad a través de cualquier intercambio comercial, nadie puede disponer de ellas, ni los gobiernos pueden confiscarlas como sucede con las cuentas tradicionales que operan los bancos. Los bitcoins pasan directamente de una persona a otra, de un vendedor a otro sin intermediarios, lo que elimina las comisiones bancarias que son la constante en cualquier transacción comercial, especialmente si la misma involucra a dos o más países.

En contraparte, esas libertades representan al mismo tiempo riesgos, ya que en caso de que se llegara a generar una crisis en el mercado de bitcoins, sería materialmente imposible que alguien asumiera las consecuencias de ello. Adicionalmente, y a pesar de que se han registrado alzas en su cotización, como cualquier moneda, puede estar sujeta a la especulación y súbitamente, descender su valor, lo que se traduciría en pérdidas para aquellos que no estén familiarizados con los vaivenes del mercado.

La lógica de cualquier negocio, es que en donde alguien gana, alguien necesariamente pierde y eso es algo que no debemos perder de vista. Como cualquier ciclo en la economía formal, la época de las ganancias no puede ser eternas y tarde o temprano, llegará la época de las primeras crisis y justamente en esos momentos, es en donde se pondrá a prueba la solidez de este sistema, basado básicamente en la confianza mutua de quienes la utilizan. ¿Qué sucedería si de pronto muchos de los poseedores quisieran deshacerse de ellas al mismo tiempo? Esa será, la verdadera prueba de este experimento sui generis.

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