De cómo los zetas se adueñaron de Coahuila y Veracruz

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La Universidad de Texas soltó la bomba, aunque era ya una verdad que corría por todos los pasillos políticos de México: Los Zetas alcanzaron unas cotas de impunidad tan altas, que lograron erigirse como el único poder en los estados de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Veracruz, Zacatecas, San Luis Potosí y Puebla. Tenían a su disposición una red que incluía desde policías hasta gobernadores, estaban vinculados a Pemex (con lo que lavaban dinero) y tenían el control de los centros penitenciarios, principalmente en Piedras Negras, en la mera frontera con EU. El informe recoge los testimonios de diferentes juicios contra miembros de Los Zetas en Estados Unidos. De esta manera, narra cómo el narcotráfico se hizo con el control de parte del territorio mexicano. Algunos puntos importantes son:

Los Zetas dieron sobornos de millones de dólares pagados a los hermanos Humberto y Rubén Moreira -que han gobernado la entidad durante los últimos 10 años- a cambio del control total del estado. Los sobornos podrían llegar a ser superiores a los 100 millones de dólares, a decir de los testigos y el FBI.

Los Zetas, Efraín Torres, financió la campaña del priista Fidel Herrera rumbo a la gubernatura de Veracruz. Son, al menos, 12 millones de dólares los que se le dieron al PRI de Veracruz.

El lavado de dinero de Los Zetas se concentraba principalmente en dos negocios clave: las carreras fraudulentas de caballos, y una compañía de servicios petroleros. ADT Petroservicios servía “PARA CONSTRUIR CARRETERAS, HACER PROYECTOS DE PEMEX, PERFORAR, LIMPIAR Y COSAS ASÍ, CUALQUIER COSA PARA QUE PEMEX LOS CONTRATARA”. Si bien, la universidad no involucra a Pemex, sí sostiene que es a través de esta firma que se dieron el lavado de dinero y las transacciones con los gobernadores.

El control de las fuerzas de seguridad consistía en dos estrategias clave.

1. La primera se trataba de pagarle directamente a los policías locales, “para evitar que interfirieran con sus operaciones e involucrarlos activamente en las mismas”.

2. La segunda, más elaborada, consistía en que el jefe de la policía se tenía que reportar directamente con el jefe de la plaza -el líder designado por el cártel para una ciudad o zona- bajo amenaza de muerte.

La prisión de Piedras Negras estaba bajo el control total de Los Zetas. El cártel usaba la prisión para sus operaciones, que iban desde el arreglo de automóviles para esconder la droga, hasta la venta y distribución. También, Piedras Negras se convirtió en un refugio de los criminales para esconderse de la Marina y la Policía Federal. El control que se presupone en una prisión era irrisorio: los prisioneros podían entrar y salir a placer. Cuando los miembros de Los Zetas eran sentencia- dos a servir condenas en la cárcel, tenían acceso a drogas, alcohol, armas, televisiones, celulares, refrigeradores, mujeres y fiestas. Poco falta para que eso se convirtiera en hotel, a decir del informe.

El cártel pagaba grandes sumas de dinero a la Procuraduría General de la República (PGR) y a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila (PGJEC) para que los cargos penales se desechasen y “para asegurarse de que algunas denuncias no fueran investigadas. En particular, se menciona un caso donde la PGJEC recibió 167 mil pesos (casi 9 mil dólares) de un sicario para ser liberado de la prisión y para que se eliminasen todos los cargos en su contra. Nada de eso, posteriormente, se averiguó.

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Da click en la portada para descargar la versión completa del periódico Unomásuno:

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