Las Fake News tocan la puerta en México

La aparición en la escena política internacional de Donald Trump, trajo consigo un término novedoso denominado Fake News, que no es otra cosa sino la reedición de las estrategias del Nacional Socialismo Alemán y su artífice Joseph Goebbels, y que tienen como objetivo cambiar la percepción pública sobre algún tema o personaje a través de la difusión de mentiras en los medios masivos de comunicación.

Evidentemente, la aparición del internet y el crecimiento exponencial de las redes sociales, posibilitó la capacidad de penetración social de algunos temas, lo que se ha convertido en un asunto exponencial, cuyos límites son incluso difíciles de imaginar. Para contextualizarlo en nuestro país, basta con recordar el tristemente célebre caso de la niña Sofía, supuesta sobreviviente del terremoto del 19 de septiembre y que mantuvo a este país en un vilo, con la ciudadanía atenta a las novedades y aferrada a la esperanza de encontrarla con vida entre los escombros del Colegio Rébsamen. Al paso de los días, y ante la imposibilidad de continuar con esa historia, quedó claro que todo se trató de una mentira, un caso típico de Fake News.

Ahora bien, como siempre sucede en la vida, existen diferentes niveles de Fake News, que van desde aquellas que sur- gen, por ejemplo, en las comunidades estudiantiles para tratar de hacer mofa de algún alumno o de desprestigiar la reputación de un profesor, hasta aquellas que son creadas profesionalmente con el objetivo de cambiar el curso de una elección, o la tendencia de los mercados, es decir, las grandes ligas de las Fake News que terminan por involucrar a naciones y a grandes corporaciones económicas, quienes deben emplear grandes recursos económicos y humanos para mitigar los efec- tos nocivos de esas calumnias.

El asunto ha crecido a tal nivel, que en algunos países de Europa, como Alemania, Italia, España e Inglaterra, han comenzado a surgir voces que exigen penalidades severas a quien cree o difunda

Fake News. En Italia, esta misma semana se difundió masivamente una foto en la que aparece la presidenta del Congreso, Laura Boldrini, y la ministra María Elena Boschi, en el funeral del capo mafioso Totó Riina. En realidad, el funeral ni siquiera tuvo lugar, por expresa prohibición de la Iglesia, por lo que se trató de una Fake News.

Muchas investigaciones periodísticas han llegado a la conclusión de que la inmensa mayoría de estas prácticas tienen su origen en Rusia, en un intento claro de desestabilizar la situación política de las naciones del Occidente. La época electoral que se avecina en nuestro país nos hace suponer que más pronto de lo que imaginamos estaremos atestiguando el surgimiento de muchísimas Fake News que involucrarán por igual a partidos que a candidatos, empresarios y funcionarios, con el único fin de modificar la conducta del electorado. Desafortunadamente, la idiosincrasia mexicana, inclinada al disfrute del escándalo y al sensacionalismo y nuestra adicción a las redes sociales, son los perfectos ingredientes para quedar atrapados en el perverso juego de las Fake News. Al tiempo.

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Da click en la portada para descargar la versión completa del periódico Unomásuno:

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