Renta básica Universal: Bienvenido el debate

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Dentro de todo lo que acontece en las campañas políticas, lo referente a las plataformas y la oferta ideológica, ha terminado por ser relegado por el escándalo, el amarillismo y las patadas debajo de la mesa que se propinan actores y partidos opositores. Todos los candidatos utilizan como estrategia la descalificación antes de pasar a las propuestas. Digamos que es como sucede en el futbol, ya que es mucho más fácil destruir que construir. La lógica es simple; al final, no se trata de ser el mejor, sino el menos malo que el resto.

Es por ello que, cuando surgen posicionamientos que estimulan al intercambio de las ideas, los debates surgen por doquier y la polarización política de la sociedad se hace patente y cobra un especial ímpetu. La controversia es un gran estímulo a los apasionamientos y a la adopción de posturas radicales, sin matices, sin medias tintas.

Una de esas propuestas lanzadas en días recientes, es la oferta de lo que los economistas conocen como “renta básica universal”, que no es otra cosa que un modelo que obligaría al gobierno a entregar cierta cantidad de dinero mensual a cada uno de los mexicanos, por el simple hecho de serlo. Para poder entenderlo mejor, podemos imaginar al programa de apoyo a los adultos mayores en la Ciudad de México, mediante el cual todos los que se encuentren en esa condición, reciben mes a mes una cifra cerca- na a los mil pesos.

La idea original de la renta básica universal tiene su origen en la crítica permanente al manejo de los programas socia- les, los cuales han probado su ineficacia en la disminución de la pobreza, y ahí entran en juego las matemáticas simples: si sumamos todo lo que nos gastamos en México en los cientos de programas sociales, se podría generar una bolsa de dinero que, teóricamente, si se repartiera de manera directa entre los mexicanos, podría ayudarnos a cruzar el umbral de pobreza en la que vivimos.

En teoría, todos los mexicanos recibiríamos lo mismo. Tanto el trabajador que gana un salario mínimo como la madre soltera que sufre las penurias de no contar con un trabajo formal, tanto los ninis como los comerciantes ambulantes. Eso significa el concepto universal.

Aunque la idea de una renta básica universal suena extravagante, algunos países europeos están comenzando a ponerla en práctica. Un experimento reducido en Suiza, considera entregar 30 mil francos al año (que equivalen a poco más de 30 mil dólares), a cada ciudadano, sin importar su patrimonio, situación laboral u otros factores.

La idea puede no sonar tan mala para los beneficiarios, pero representa un grave riesgo: abrir la puerta a que el gobierno se desentienda de toda forma de política pública de desarrollo social. ¿Qué sucedería si debido a la carga financiera que la renta implica, se decide abandonar al sector educativo o si se decide dejar de prestar servicios públicos de salud?

Las aristas de la propuesta son muchas y muy variadas, lo que sí debemos agradecer es que nos abren la oportunidad a debatir sobre las cosas que realmente deberían importar en las campañas.

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Da click en la portada para descargar la versión completa del periódico Unomásuno:

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