Remesas: no paran de crecer (y los riesgos tampoco)

quimera (1)

Las remesas hacia México despidieron 2017 en máximos históricos. Los migrantes mexicanos enviaron a sus familias casi 26,200 millones de dólares entre enero y

noviembre del año pasado, el nivel más alto para ese periodo del que hay registros, según los datos que ha presentado el Banco de México. Así, el envío de dinero de migrantes y familiares supuso el 2,5% del PIB. Después de India, China y Filipinas, México ha sido durante los últimos años la cuarta economía receptora de remesas en el mundo. Varios factores explican este panorama: por una parte, la recuperación de la economía estadounidense se ha reflejado en los sectores de la construcción y de los servicios (donde hay gran número de trabajadores mexicanos), también hay que considerar los terremotos en septiembre como un factor adicional de que haya llegado más dinero en este año. Sin embargo, si bien es cierto que las remesas crecen, también es cierto que hay datos preocupantes:

El empuje de las remesas mexicanas, en cambio, no se ha visto reflejado en los datos de noviembre: en el undécimo mes del año, los envíos sumaron un total de 2.258 millones de dólares, un 4,7% menos que un año antes. Es la caída interanual más pronunciada en porcentaje desde 2013. El efecto base -la comparación con un año antes- también desempeña un papel importante. En noviembre de 2016, cuando Donald Trump ganó las elecciones en EEUU, y tras las amenazas del magnate republicano de gravar las remesas si llegaba a la Casa Blanca, muchos mexicanos residentes en la primera potencia mundial optaron por acelerar los envíos.

En su comparación mensual, las remesas cayeron 14.53 por ciento en el mes de referencia, se trata de su mayor descenso mensual no visto desde enero de 2015, cuando se dejaron 27 por ciento.

Los mexicanos que radican en el exterior realizaron 7.3 millones de operaciones, 1.9 por ciento menos que en noviembre de 2016 y un millón menos frente al mes previo.

El sube y baja entre el peso y el dólar también influye: un dólar fuerte hace que se manden más remesas, pero también hay fluctuaciones en el tipo de cambio que desempeñan un papel en el comportamiento de los trabajadores

Donde se afecta es la balanza de capitales e ingreso de divisas; y los principales efectos los tendrán las familias receptoras, para las que en muchos casos ése es su único ingreso. Es ahí donde radica el problema y también en las regiones que son altamente expulsoras. Estas ciudades tienen varios cientos de miles de familias que viven casi únicamente de lo que se envía de Estados Unidos. Ninguno de los 10 estados que concentran las remesas, tienen en su información pública algún “plan b” para aplicarse en caso de que en algún momento se deje de contar con ese dinero.

En el caso de Michoacán, que es el estado que más dinero recibe por este concepto, en la Secretaría de Desarrollo Económico aseguraron que no tenían información al respecto y direccionaron la petición al Instituto Nacional de Migración (INM).

En el caso de Zacatecas, la petición de información fue rebotada entre la Secretaría de Economía y la Secretaría de Finanzas. En ninguna hubo respuesta.

En Morelos, la Secretaría de Economía Estatal dirigió la petición al área de Comercio Internacional, que finalmente aconsejó buscar información en el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).

Por ello, se ha dicho ya otras veces, que los estados deberían tener programas de política pública que impliquen cierto conocimiento de su población migrante.

En casos como los de Jalisco, Michoacán, Zacatecas y San Luis Potosí, pudieran ser los estados que activen sus institutos de migración más rápido, ya que registran un constante flujo de ida y vuelta, y podrían responder fácilmente a todos los vaivenes.

Por el contrario, a Guerrero, Oaxaca, Tabasco y Puebla se les vendría una situación de crisis grave que rebasaría las expectativas y las estrategias que los gobiernos pudieran tener debido a un desconocimiento del tema: “tienen 10 años con esta migración y ni siquiera saben de qué comunidades salen y a qué comunidades llegan”

Las entidades más afectadas por las remesas.
Fuente: Sin Embargo/BBVA, 2017.

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