2017: el año en que la violencia se superó a sí misma

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Ya se acerca el fin del sexenio, y va a quedar para la historia que Peña Nieto no logró cambiar la estrategia de Seguridad ni bajar los números relacionados con ella. En 2017, la violencia se ha superado a sí misma. Ni en los años más crueles de la guerra contra el narcotráfico se registraron unas cifras de homicidios tan altas como las que se cometieron en México: se perpetraron 25 mil 339 asesinatos, lo que da en promedio que unas 70 personas murieron de manera violenta. Los números sobre los delitos son espeluznantes:

  • Homicidios: hubo 25 mil 339 asesinatos. Hace dos décadas, la cifra alcanzaba los 17 mil.
  • Secuestros: se registraron 1.148, más de tres al día.
  • Extorsión: hubo 5 mil 649 casos, casi 400 más que en 2016, y 23 por cien- to más que en 2011.
  • Violación: en promedio, 35 mujeres fueron violadas cada día; 12 mil 740 casos en total.
  • Robo con violencia: cada hora se originan 26 robos violentos. En total, se contabilizaron 232 mil 259 casos.

El año pasado marcó también un punto de inflexión en el modo de recabar las estadísticas oficiales en México, a la lista de fechorías se le han agregado 31 nuevos delitos. Así, por ejemplo, se desglosan el número de investigaciones relacionadas con los feminicidios, los actos relacionados con la violencia contra la mujer. Se ha podido saber que sólo hay poco más de mil 500 investigaciones fueron abiertas por feminicidios, versus a que las mediciones marcan un panorama complejo: se registran también en apartados independientes cifras sobre abuso (41,580), acoso (1,540), hostigamiento (2,670) y violencia de género (5,101). La estrategia de Peña consistió en darle una vuelta de tuerca a lo que ya había hecho Calderón: descabezar a los grandes cárteles. De allí que muchas organizaciones optaran por la atomización (grupos más compactos, pero mucho más violentos) y, justamente, ahí reside el fracaso. El PRI no ha entendido -o no ha querido entender- esta nueva lógica violenta, que han extendido además sus redes otro tipo de delitos: extorsión, robo, trata. La atomización es un fenómeno de corta nacional.

Por ejemplo, la Ciudad de México fue sede del operativo militar que capturó al líder del Cártel de Tláhuac, algo inaudito en la urbe. Los centros turísticos, como Los Cabos, la perla del turismo en el Pacífico, ha registrado en los últimos cinco años una crecida de asesinatos de más de 400 por ciento: pasando de 35 homicidios en 2012 a 560 en 2017. Cancún, ha pasado de 86 homicidios en 2016 a 220 en 2017, casi el triple.

Mientras se sucedían las tropelías, mientras las cifras volvían a entrar en ebullición, la respuesta del gobierno consistió en perpetuar el uso policial del Ejército en el país con la entrada en vigor de la llamada Ley de Seguridad Interior, una medida polémica que han denunciado cientos de asociaciones civiles, además de la ONU y la Organización de Estados Americanos (OEA).

No parece que, vistos los datos, lo esencial sea plantear otra estrategia. Incluso, más allá del discurso de López Obrador, la seguridad ha brillado por su ausencia en este inicio de 2018.

Si una campaña no es el espacio para difundir propuestas, y máxime de un tema tan sensible e importante como el de la seguridad, ya dirán ustedes hacia dónde vamos.

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