La economía según el FMI

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado, esta semana, las previsiones para la economía mundial en este 2018. Hay buenas noticias para México: en 2018 el país crecerá hasta el 2,3% y en 2019 el 3%, siete décimas más. Son buenas noticias por varios factores en torno al futuro: el país viene de un año donde se creció menos de lo que se pensaba (básicamente en la segunda mitad de 2017), la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), la creciente inflación y la deuda pública que no para de crecer.

La corrección al alza para el año que viene es la mayor de entre las grandes economías mundiales, por encima de Estados Unidos y Arabia Saudí (seis décimas en ambos casos, impulsados, respectivamente, por la reforma fiscal republicana y el encarecimiento del petróleo).

A pesar del estirón, como ha sido una constante en los últimos años, el crecimiento mexicano queda ampliamente por debajo de la expansión prevista para el resto de países emergentes, que aprovechan el mayor crecimiento mundial y la aceleración del comercio para crecer un 4,9% este ejercicio y un 5% el próximo, con los dragones asiáticos tirando del carro.

Para los analistas del FMI, la reciente reforma fiscal de Trump -que acaba de anunciar una rebaja de impuestos corporativos del 35% al 21% y ha reducido las cargas tributarias a las que tienen que hacer frente las rentas más altas- no es una amenaza para el país. Todo lo contrario. Se espera que la reforma fiscal estadounidense y su estímulo asociado eleven, de manera temporal, el crecimiento de EEUU con efectos de derrama sobre la demanda de sus principales socios comerciales -especialmente Canadá y México- durante este periodo.

Para el año en curso, el Fondo sigue considerando la renegociación del TLC entre EEUU, México y Canadá como uno de los mayores riesgos que acechan a la expansión de la economía mundial en este 2018. Entre los focos rojos, el ente también sitúa a la cita electoral de julio.

Ambos factores -si se concreta la salida de Washington del tratado, un extremo que hoy parece más lejano que hace sólo un par de días, y la victoria de un candidato considerado “no pro-mercado” por los inversores- deberían pesar negativamente para la economía mexicana. Si bien, todo está en el aire, de momento, tenemos buenas noticias.

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