¿Aeropuerto si? ¿Aeropuerto no?

PABLO TREJO CON SENTIDO

Parece que no hay acuerdo con lo que respecta al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El viernes pasado Andrés Manuel López Obrador presentó un informe técnico con pros y contras del proyecto, por lo que decidió someterlo a consulta popular en octubre. Así, se deberá elegir entre seguir con la construcción del aeródromo en las cercanías del lago de Texcoco o comenzar con la ampliación de la base militar de Santa Lucía para que funcione paralelamente con el aeropuerto Benito Juárez, actualmente en operaciones.

De momento, lo que corresponde es que el equipo de transición reciba durante las próximas tres semanas las valoraciones de diversos grupos de ingenieros y de la sociedad civil. Hay que recordar que López Obrador se opuso desde el primer momento al proyecto y durante la campaña electoral anunció que lo cancelaría. Tras las protestas de diversos empresarios, el político matizó su opinión y aseguró que revisaría los contratos de construcción para evaluar si continuaba su construcción o no. Es una decisión de calado, pues para seguir adelante con el proyecto será necesario el incremento de las tarifas aéreas, así como el cierre de la base militar de Santa Lucía por cuestiones de tráfico aéreo.

El costo asciende a 13,000 millones de dólares —un poco más del doble del presupuesto de la ampliación del Canal de Panamá, que en 2016 sumó 5,450 millones de dólares—. Sin embargo, al estar asegurado el 75% de la inversión para el proyecto, cancelarlo costaría aproximadamente 5,200 millones de dólares. El desarrollarlo llevaría implícito un impacto ambiental es considerable. Por otra parte, la ampliación de la base militar de Santa Lucía representaría un gasto de 3,600 millones de dólares y resolvería en un menor plazo el problema de saturación del actual aeropuerto. Sin embargo, existe un debate entre los especialistas en aviación sobre la posibilidad que Santa Lucía y el aeropuerto Benito Juárez puedan funcionar simultáneamente, debido a su cercanía, por ello se tendría que hacer estudios adicionales con un coste de 10 millones de dólares.

El Terreno El NAICM se construye en las inmediaciones del ex-Lago de Texcoco, en el estado de México, en los municipios de Texcoco y Atenco. La construcción avanza a paso lento debido a las características del terreno que previo a cualquier construcción, requiere que se drene el agua, después, necesita de capas de tezontle y basalto para lograr estabilidad y evitar hundimientos. La zona del nuevo aeropuerto es de una dificultad importante, ya que el predio forma parte de un remanente del complejo lacustre de la Cuenca de México (conformada por Tezontepec, Tepotzotlán, Texcoco-Zumpango, Toxhac-Tecocomulco y cuatro micro cuencas Texcoco, Ciudad de México, Xochimilco y Río de la Compañía). En el predio se identificaron 1,862.64 ha de cuerpos de agua y zona inundable, lo que equivale a 42.04% del terreno, según datos oficiales. Se debe tener en cuenta que toda el agua que cae en la Cuenca de la Ciudad de México va hacia la zona de Texcoco y eso hace que sea un terreno altamente susceptible a inundaciones, además, es una de las áreas de la Ciudad que más rápido se hunde. El proyecto también considera una Ciudad Aeropuerto para la que se contemplan 200 ha para desarrollar oficinas, hoteles, restaurantes, entre otros establecimientos para atender la actividad aeroportuaria y que de concretarse, implicará una mayor urbanización en la zona y con esto, más demanda de servicios básicos como el agua.
Los terremotos Las inundaciones no son el único factor a considerar. México se encuentra en una zona de alta sismicidad debido a la interacción de cinco placas tectónicas: la placa de Norteamérica, la de Cocos, la del Pacífico, la de la Rivera y la placa del Caribe. En el centro de México, los sismos suelen ser intensos pese a la distancia del epicentro debido al tipo de suelo, lo que se amplifica más en las zonas lacustres. El terreno en el que se construye el nuevo aeropuerto es de alta intensidad, por lo que sus estructuras deben tener una construcción especial para evitar afectaciones de terremotos mayores a una magnitud de siete.
Las aves Uno de los impactos ambientales que más han criticado los científicos y ambientalistas es la afectación que la construcción del aeropuerto traerá para la flora y la fauna. El ex-Lago de Texcoco está ubicado dentro del Área de Importancia para la Conservación de Aves (AICA) C-01 Lago de Texcoco. El tema de las 270,000 aves que llega a albergar el Ex-Lago es uno de los que genera mayores preocupaciones. El NAICM se construye en la zona de la Ruta Migratoria del Centro, por la que transitan unas 120,000 aves migratorias provenientes del norte del continente. Los datos oficiales indican que tan solo en el Ex-Lago hay 74 especies, de las cuales 87.46% son patos, 5.43% son aves playeras, 3.72% gallaretas, 0.36% garzas, 0.03% aves rapaces y 3% de otras especies. Las aves migratorias tendrán que buscar nuevas áreas de refugio en un contexto en el que la Ciudad se expande cada vez más y les deja menos sitios para resguardarse. Las aves no es un tema menor: el proyecto no contempla factores como la altura a la que vuelan las aves, la coincidencia de la orientación norte/sur de las pistas de aterrizaje con la de la Ruta Migratoria, y la cantidad de aviones que habrá en el aire de manera regular si se operan tres pistas simultáneamente. La emisión de ruido de los motores de los aviones cada vez es menos alto por lo que las aves ya no se alejan, por tanto estos y otros factores han contribuido a que los impactos de aves sean más frecuentes. La propia SCyT alerta del riesgo: uno de los factores de la presencia de aves sobre el aeropuerto o cercana a sus instalaciones, son las características del hábitat, lugares con considerables áreas verdes, presencia de agua y árboles.
El plan de reforestación Como medidas de compensación ambiental el proyecto contemplaba en un inicio sembrar más de 250,000 árboles en por lo menos 240 ha, entre las especies está el cedro salado, catalogado por la Comisión Nacional de Áreas Protegidas como exótico e invasor. En la zona ya existían árboles de este tipo, pero su plantación masiva alerta a los ambientalistas, pues el cedro salado altera la dinámica de los ecosistemas, promueve la propagación de incendios, provoca la desecación de los cuerpos de agua y se dispersa de forma incontrolable, lo que repercute en la fauna.
El impacto económico Recientemente, Slim aseguró que la obra sería un detonante para impulsar la zona, que actualmente colinda con municipios con índices de inseguridad y violencia, como Ecatepec o Nezahualcóyotl. De acuerdo con el empresario, el NAICM significaría un cambio positivo para la región, además de que dejaría el espacio para un nuevo polo de desarrollo económico en el lugar que actualmente ocupa el aeropuerto. Probablemente en la infraestructura hotelera, de negocios, más de vías de movilidad, pero al mismo tiempo va a tener impactos negativos por la falta de agua, el tráfico vehicular y aéreo, incrementan las emisiones de gases de efecto invernadero y además, modifica una dinámica urbana en la zona. La edificación de la estructura del aeropuerto luce como el único factor sustentable, ya que para su construcción se seguirán criterios internacionales de sustentabilidad. Norman Foster dice en uno de los videos que será el primer aeropuerto en calificar para la certificación medioambiental Leed Platinum.
Los riesgos de inversión Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI-Banorte invirtieron 13,500 mdp que representa el 45% de la oferta global de la emisión. Del universo total de activos que administran, el monto representa 0.9%, de acuerdo con información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). La inversión la hicieron por medio de una Fibra E, un instrumento financiero, constituido a través de un fideicomiso que invierte en el desarrollo de proyectos de infraestructura y energía en el país y que está listado en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). El CCE ha demando certidumbre jurídica para las inversiones, así como respetar los compromisos contraídos para el desarrollo de la infraestructura como con el NAICM. Por contra, Moody’s Investors Service, una calificadora de riesgo, aseguró que la cancelación del aeropuerto de la Ciudad de México es un riesgo clave.

Algunos puntos controvertidos del NAICMFuente, Forbes, 2018.

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