Sobreprecios y pobreza

La Comisión Federal de Comeptencia Económica (COFECE) acaba de publicar un intersantísimo estudio titulado Poder de Mercado y Bienestar Social, donde explica los efectos de la falta de competencia en los ingresos familiares. De acuerdo a él, la poca competencia afecta a los hogares con menos recursos. Algunos datos interesantes son:

  • Los hogares mexicanos pierden, cada día y en promedio, el 16% de su dinero por los sobreprecios causados por la ausencia de libre concurrencia empresarial. Y los más afectados, en términos relativos, son los de menor renta: una piedra más en el zapato de la pobreza y la desigualdad.
  • En promedio, las familias pagan un 98% más por los productos analizados. Pero en algunos casos, el recargo llega a sobrepasar el 200%. De las 12 categorías estudiadas, los precios más inflados recaen en bienes de consumo tan habituales como las frutas, el pan o los materiales de construcción —entre un 238% y un 113% de incremento—, mientras que las bebidas no alcohólicas, los medicamentos y las carnes procesadas solo sufren un sobreprecio de entre un 2% y un 5%.
  • Los sobreprecios los pagan todos los mexicanos: los que tienen e ingresan más y, sobre todo, los que tienen e ingresan menos. Pero en un país ya de por sí muy desigual, la ausencia de competencia real en muchos mercados actúa como una suerte de impuesto regresivo que “daña más a los hogares con menos ingresos”. Mientras el impacto sobre el bolsillo es del 33% en las familias de menos recursos, los sectores más acaudalados pierden solo un 5%. Y esa desigualdad se traslada también a lo geográfico.
  • La región suroeste de México, la más golpeada por la pobreza, ve reducido su bienestar en un 47% más que la región noroeste, una zona más desarrollada industrialmente y con una renta per cápita mayor, por el mal funcionamiento de los mercados. Las razones radican en que en el sur los productos carecen más de sustitutos que en el norte, por lo que las empresas pueden cargar a las consumidores con mayores sobreprecios sin perder ventas y, además, es donde se concentra la mayor cantidad de hogares pobres.

Estos datos tienen que ver con el poder de mercado de las empresas que participa en él. Cuando la competencia es baja o nula, los productores tienen la posibilidad de aumentar sus precios sin sufrir una reducción en sus ventas. En el caso de los productos y servicios más básicos, que los mexicanos tienen que comprar sí o sí, la ausencia de competencia hace aún más daño: los consumidores están completamente cautivos.

Las preguntas que esto causa son: ¿por qué las empresas en México tienen tanto poder de mercado?, ¿por qué la competencia es tan baja? Una de las causas más señaladas por los especialistas es la implantación de un modelo económico cercano al capitalismo de cuates. En términos llanos, el país se ha vuelto un capitalismo de cuates, donde los empresarios están de alguna forma coludidos, pero no necesariamente entre ellos, quizás también con el gobierno.

La situación solo podría mejorar si los mexicanos se dieran cuenta del impacto que tiene esta práctica en su bienestar y presionaran a sus gobernantes para tomar cartas en el asunto. Vea el estudio de la COFECE en: https://www.cofece.mx/wp-content/uploads/2018/10/Libro-CPC-PoderyBienestar-ver4.pdf

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