Los principios de la lucha contra la corrupción

La propuesta estrella de Andrés Manuel López Obrador ha sido acabar con la corrupción, pero hasta el momento no se ha presentado una Estrategia formal en ese sentido. Sin embargo, las lecciones del caso Odebrecht –el caso que citó en un debate presidencial– pueden ayudar a comprender qué podría hacerse en esa materia. En primer lugar, la mecánica para que una estrategia como la de Odebrecht funcione está en la llamada “delación premiada”. 

Esto es un mecanismo legal que permite ofrecer reducción de penas a los involucrados en actos ilícitos a cambio de información que permita a los investigadores avanzar con las pesquisas. En otras palabras: el secreto que normalmente rodea al pago de un soborno fue en este caso desplazado por un caudal de información sobre corrupción estructural. Pero no ha sido la única variante, digamos que una estrategia sobre el combate a la corrupción debería tener algunos de estos elementos:

  1. Un marco jurídico adecuado. Para tener investigaciones exitosas es necesario contar con instrumentos legales apropiados. La corrupción opera sobre un convenio secreto entre partes. Es decir, todas las partes involucradas en el acto ilícito tienen un motivo para ocultar la transacción ilegal. Para romper ese secreto, leyes como la delación premiada y la protección de denunciantes ofrecen buenas alternativas. También juegan un rol especial las leyes de responsabilidad penal de las personas jurídicas. Varios países de la región las han adoptado en los últimos años, y es de esperar que permitan complementar las responsabilidades individuales con medidas sobre las corporaciones involucradas en actos ilícitos.
  2. Es importante que las instancias judiciales cooperen. La cooperación es vital tanto entre agentes de una misma jurisdicción, como entre jurisdicciones distintas. En el plano interno, el éxito de las investigaciones depende en gran medida de articular equipos de trabajo de distintas agencias (especialmente con las agencias fiscales, supervisores financieros y unidades de inteligencia, así como con investigadores de otras disciplinas relacionadas). El otro aspecto es la cooperación exterior. Los sobornos en casos como el de Odebrecht utilizan complejas estructuras corporativas y financieras en múltiples jurisdicciones. Por ello, es fundamental construir esquemas de colaboración con otras jurisdicciones que permitan seguir el hilo de los pagos ilícitos.
  3. Los técnicos en su lugar. El desafío en las investigaciones complejas es contar con expertos debidamente entrenados. Por ejemplo, sin las personas con perfiles técnicos adecuados es difícil comprender estructuras financieras complejas y flujos ilícitos, o analizar por qué una adenda en un contrato de infraestructura en realidad oculta pagos ilícitos. Desafortunadamente, hasta el momento poca gente reconoce la importancia de invertir en recursos humanos en los ministerios públicos y el poder judicial.
  4. La independencia del Poder Judicial. La calidad de una investigación no sirve de mucho si los órganos de justicia no son completamente independientes. Es poco probable que las investigaciones lleguen a buen puerto y se consideren objetivas si el Ministerio Publico y el Poder Judicial no actúan de manera completamente independiente.

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