La pobreza en México

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La pobreza en México. No ha servido de nada. Los programas sociales de los dos últimos gobiernos no han resuelto nada. Ha sido dinero tirado, directamente, a la basura. Sólo sirvió para crear, en momentos muy puntuales, una red clientelar que se desbarató en 2018.

Así, el último reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social muestra que el número de pobres durante los últimos 10 años ha crecido de 49,5 a 52,4 millones de personas.

  • No hay que olvidar la dinámica de la pirámide poblacional. En parte, la explicación se encuentra en que durante este periodo la tasa de población ha aumentado más que la disminución de la pobreza. Pero aterrizando las cifras totales a la comparación por porcentajes, el dato tampoco es muy halagüeño: la carestía se ha reducido en apenas 2 puntos: del 44,4% al 41,9%. México ha perdido una década en la lucha contra la pobreza.
  • El dato más revelador es la carestía por ingresos. En 10 años apenas ha habido una mejoría en la población que vive por debajo de la línea de pobreza por ingresos, ni moderada, ni extrema. A casi la mitad de los trabajadores mexicanos (48,8%) su salario no les sirve para salir de la pobreza. Conectado con la pobreza, la desigualdad es otro de los grandes agujeros mexicanos. El ingreso del escalón más alto de la tabla es 26 veces mayor que el del inferior. Parece que al país le urge mejorar el mercado laboral así como tener más ingresos fiscales y distribuirlos correctamente.
  • Uno de cada cinco mexicanos pasa hambre, el mismo porcentaje que tiene carencias básicas en su vivienda. Se ha mejorado considerablemente el acceso a los servicios de salud (la exclusión ha caído del 38% al 16%), pero más de la mitad de los mexicanos (57%) está fuera del paraguas de la seguridad social.
  • La toeróa de los Dos Méxicos sigue muy presente. Pese a la caída de los porcentajes en todos los Estados del país, el eje norte-sur ha seguido ensanchándose durante la fotografía de esta década. Si en 2008, dos Estados sureños –Oaxaca y Chiapas– contaban con el 65% de su población hundida en la pobreza, 10 años después a este grupo se suma ahora Guerrero, paradigma del México rural, olvidado por la instituciones y azotado por el narcotráfico. De entre los sectores de población más excluidos destacan, de nuevo, las comunidades indígenas. Casi tres cuartas partes de la población originaria mexicana son pobres. La situación empeora para el caso de las mujeres indígenas, hasta elevar el porcentaje a un 80%.
  • Las cifras revelan mejoras muy modestas en los seis apartados de su metodología durante la serie histórica de 10 años, que abarca las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
  • Las buenas noticias se concentran en la disminución de la pobreza extrema, considerada así cuando las personas suman tres o más de las carencias establecidas en la metodología. Tres millones de personas han salido del umbral extremo para pasar del 11% al 7,4% de la población total. En todo caso, el movimiento no ha significado una salida completa de la pobreza. Esos tres millones coinciden con la subida en la categoría de pobreza moderada.

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