La administración y su Ciencia, su técnica y su arte

Antes que nada, deseo agradecer a la Universidad Autónoma de Santo Domingo esta deferencia para con mi persona. Bajo cualquier circunstancia, esto es un honor, no hay ninguna duda. Pero a ello, le debemos sumar que ocurre bajo la rectoría de la Doctora Emma Polanco, la primera rectora de la Universidad más antigua de nuestro continente. Ahí encuentro un mensaje muy poderoso y acorde a los tiempos que corren. Por ello, primero que nada quiero darle las gracias a ella y su equipo. Son ustedes una verdadera inspiración.

Por motivos que comentaré un poco más adelante, la Universidad -y más precisamente ésta Universidad- es el perfecto lugar para debatir sobre las Ciencias de la Administración en este mundo que enfrenta pandemias, guerras, cambios climáticos y constante transformación. Desde hace siglos la administración ha sido reflexionada por mujeres y hombres, imperios, estados-nación y organizaciones, con el propósito de hacer eficiente y eficaz la gestión, de ayudar a las personas en la realización de cualesquiera que sean sus objetivos y sueños.

No se me pasa por alto que este acto tan grato de ustedes hacia mi, coincide con el Día del Administrador. ¿Qué papel juega la Administración? ¿Cómo valoramos la Universidad? Son cuestiones pertinentes y que, me parece, importante reflexionar con ustedes.

Decimos que la administración es ciencia, técnica y arte porque rescata la necesidad de usar la creatividad en la solución de problemas. Así, conforme la ciencia avanza, también lo hace el arte y la técnica de administrar. La administración también hace uso de los principios, procesos, procedimientos y métodos de otras ciencias que están relacionadas con la eficiencia en el trabajo. Adicionalmente está relacionada con matemáticas, estadística, derecho, economía, contabilidad, mercadeo, sociología, psicología, filosofía, antropología, etc.

Esta interdisciplinaridad nos señala estrategias de cooperación entre dos o más disciplinas en la resolución de un proyecto o problema de investigación, así como explican los nuevos temas o problemas que se forman en la intersección entre dos o más disciplinas.

Si nos fijamos bien, en este precioso campus, las y los estudiantes, también las maestras y maestros, llevan a la cotidianidad esa interdisciplina. Aquí, al convivir diariamente, ponemos el conocimiento científico a que interactúe entre si. Así, la interdisciplina de la administración no es un hecho aislado. Con ello, creo firmemente que debemos, entonces, pensar en el lugar de la Universidad, en lo que significa el Neo Mundis Decanatus, la decana del nuevo mundo. Qué nos dice de ello la administración, qué aporta a ello.

La Real y Pontifica Universidad de Santo Tomás de Aquino, el primer nombre de esta casa de estudios, forma parte, junto con la primera catedral, el primer hospital y la primera oficina de aduanas, del conjunto de instituciones primadas de América. No es cualquier cosa. La bula papal que elevó a este centro educativo a su categoría de Universidad está firmada por el papa Paulo III, el mismo que convocó al Concilio de Trento, donde se respondieron las tesis de Lutero. Así, podemos decir que esta institución es una de las primeras universidades de la Contrarreforma. Suya fue la difusión del conocimiento científico, la actitud de porta-estandarte de las ideas más altas del Renacimiento y la Ilustración. Aquí pusimos al ser humano como centro de estudio, como creador y objeto del conocimiento. Ese espíritu humanista sigue vigente más de 483 años después y, sin duda, es lo que nos debe servir de guía para seguir avanzando en el futuro. Nos debemos a las personas, a sus metas, objetivos, deseos, a sus pasiones. Nos debemos a sus esperanzas y sus ganas de superación. Ser la primada de América implica un marcado liderazgo que debemos valorar y cuidar.

Desde mi perspectiva, la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad es consciente del rol que tiene en la construcción de la Ciencia y en el desarrollo de éste país y de nuestra región. Mi experiencia observa que responde a la formación de profesionales que llevarán sus historias de vida y sus ideas a otros ámbitos, que intercambiarán hechos y vivencias, servicios, conocimientos y darán plusvalía a la sociedad dominicana. Algunos regresarán a estas aulas ya como colegas, pero no debemos perder de vista que buscamos no sólo conocimientos integrales actualizados sino también liderazgo emprendedor, pues por algo somos la primera Universidad de América. La administración como Ciencia no es nada sino la acompañamos del fortalecimiento de valores éticos y construcción de habilidades y competencias que nos permitan una comprensión sistemática de los procesos y problemas, así como una visión estratégica para abordar los complejos temas de decisiones y soluciones a nivel personal, profesional, empresarial y cívico.

La contribución de nuestros docentes apunta principalmente a la comprensión de las organizaciones, sean de carácter público o privado, sean grandes corporaciones o pequeñas empresas pero, además de la comprensión, nuestros docentes aportan su experiencia práctica en la solución de los problemas analizados desde el punto de vista del gestor, del administrador o del empresario, donde prima el cumplimiento de los objetivos trazados, la eficiencia, la eficacia y la sostenibilidad en entornos complejos y cambiantes como los de hoy.

La formación en ciencias administrativas considera la participación de profesionales de otras ciencias porque la interdisciplinaridad es una estrategia de cooperación y no una disolución de las ciencias administrativas que puede garantizar una alta especialización en la formación, creando nuevos enfoques en el desarrollo científico y en la creatividad frente a los desafíos del mundo global en el que vivimos. Esto es lo que nos ha dejado el pasado y es lo que nos hará ganar el futuro.

Colegas de la Antigua Real y Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino; queridísima rectora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, como hijo de la educación pública y egresado de la UNAM, no tengo palabras para esta deferencia que me han otorgado. Soy Puma de corazón, pero ya también soy seguidor de Dominici, las mascota de la calidad. Es un largo viaje desde un patio de escuela en la Ciudad de México hasta este imponente edificio en la primera Universidad del continente. Ha sido un maravilloso viaje que ahora puedo compartir con ustedes y mi familia, con mi compañera Paula. Comprenderán que les deje con esta cita un poco trucada del maestro Vasconcelos: por nuestras razas, hablará el espíritu.

Muchas, muchas gracias.

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